Holocausto nuclear, Repsol y Margaret Astor.

Ayer fuí al cine a ver Terminator Salvation, como película no está mal, pero si en vez de Terminators salieran dragones, estaríamos hablando de El Imperio del Fuego. Es lo que tienen estas nuevas películas de humanos asediados por cosas más fuertes y grandes, que todo está medio destruido y nunca llueve… No voy a criticar la película en sí, que entretiene lo suyo, sino que me voy a quedar con esos detalles que tienen todas las películas después de un holocausto nuclear o, simplemente, la destrucción casi completa de la civilización (que viene a ser destruir Nueva York o Los Ángeles).

Voy a centrarme en varios puntos que se repiten en todas las distopías de este género. Hablaré de la gasolina, del maquillaje, de los peinados, de la perfección en el recorte de barba, electricidad… Vamos, uno poco de todo.

Gasolina:

La civilización ha sido destruida, de las ciudades sólo quedan las ruinas, no hay resto de actividad humana, las factorías están paradas, nadie va al trabajo… Con este panorama, lo lógico sería pensar que las gasolineras no sólo no funcionarían, sino que algunas habrían sido destruidas. Pero no. Por lo visto, en los holocaustos nucleares de las películas, las gasolineras siempre se salvan. Si hubiera uno de esos en Gijón, la gasolinera de la Avenída de Portugal o la de Marqués de San Esteban, no habrían explotado, ni se habrían estropeado y, por supuesto, tendrían los tanques a rebosar (ya sabemos todos que estos sucesos siempre ocurren después de que se rellenen los tanques de las gasolineras).

Como todo en la vida, hay algo en lo que sí tendrían razón. Al destruirse la mayor parte de la población mundial (sólo sabemos la parte de EEUU o Inglaterra, el resto del mundo no existe para el cine de catástrofes, al menos no contempla la existencia de humanos en otros sitios), la necesidad de gasolina se reduce considerablemente. Pero si nos fijamos un poco, la catástrofe siempre se sitúa al menos 10 años antes, con lo que, por mucho que se reduzca la necesidad de gasolina, en 10 años lo más normal es que se hubiera acabado. No hay producción de gasolina, no funcionan las refinerías, no se extrae petroleo… Pero ellos siempre tienen gasolina, a menos que necesiten un coche para escapar del malo.

Conclusión: Todo ese rollo de que el petroleo se está acabando es mentira. Puedes tener un coche parado más de 10 años, que la gasolina del depósito estará perfecta y hará funcionar el motor con solo apretarle un tornillo. Las gasolineras funcionan aunque todas estén reguladas por ordenadores y no haya electricidad (ese será otro tema). Así que no me voy a preocupar nunca porque me falte gasolina.

Electricidad:

Seguimos en el mismo panorama que con la gasolina, solo que ahora hablaremos sobre la producción de energía. Aquí sí me voy a centrar en la película de Terminator, más que nada porque en otro escenario sí se podría hablar de energía solar o eólica, aunque también tendría muchísimos problemas. Veamos, en plena guerra contra las máquinas, Skynet, como buen sistema bélico, sabe que la mejor manera de parar cualquier ofensiva rebelde es cortar el suministro eléctrico que no necesite. Pero no, por lo visto Skynet subestima el poder de la fuer… digo de la resistencia. Bien instruidos por Iberdrola y su energía verde, la resistencia utiliza algo para conseguir electricidad, nadie sabe qué, lo mismo se pasan el día pedaleando en una bicicleta atada a una dinamo para tener electricidad, o bien tienen unos paneles solares inmensos que Skynet no ve. Casualidades de la vida, la electricidad es tan poco problematica en ese futuro como la gasolina (si Snake hubiera hecho bien su trabajo en 2013). Uno puede tener supercomputadores, que nunca va a tener problemas con el suministro eléctrico, por no hablar de la superPDA que se gasta mi tocayo Connor (sí, me llamo Juan, eso para la gente que no sabe quién soy) que siempre tiene batería y eso que hasta hackea un sistema de seguridad de Skynet (hecha por el ejército, lo mismo usa IE 6), pero no tiene problemas de batería.

Conclusión: No pasa nada, el mundo está destruido, pero seguro que podré seguir jugando al PRO mientras no aparezca un Terminator, que lo mismo tiene la misma IA que el propio PRO…

Maquillaje:

Esto ya vale para cualquier película del género. Veamos, todo destruido, invierno nuclear (que casi siempre es verano en estas películas), y ellas van más guapas que en una boda. Todas tienen una piel estupendísima, de estas que apetece besar o acariciar, sin impurezas, sin granos, sin imperfecciones, vamos, como en los anuncios de cremas. Normalmente llevan ropas desgastadas y viejas, pero ellas están estupendas. Casi siempre tienen una sombra de ojos que ríete tú de Rimmel London, unos labios con ese color tan tan perfecto, sombras de ojos espectaculares (como la chica india de Terminator salvation, que parecía salida de un concierto de REM). Así que, triturando un poco a los de CineCutre, hay que decir que después de un holocausto nuclear, el remanente de cosméticos se mantiene como el de la gasolina. Y ellas están más preocupadas de estar guapas que de sobrevivir.

Conclusión: Antes muerta que sencilla.

Peinados:

En la línea del maquillaje, pero con algo más preocupante. En estas películas, normalmente, no se suele ver agua o duchas, pero ellas siempre tienen el pelo limpio. Esto se da en muchas películas, quién no recuerda el estupendo peinado de la guapa Claire en Lost, incluso los rizos “arregláperoinformal” de la compañera de Kevin Costner en Waterworld, por no hablar de la novia de John Connor en Termimator Salvation, siempre perfecto. Es alucinante ver cómo se destruye el mundo pero el pelo cada vez está mejor. Habrá que hablar con EEUU sobre ello, porque una buena bomba nuclear podría dejarnos a todos un pelo estilo Pantene.

Conclusión: Lavarse la cabeza es un mito. Hay que hacer como Fry, un poco de aire radioactivo nos dejará un pelo perfecto.

Barbas:

Son hombres de verdad, duros, valientes, no les importa llevar durante semanas la misma camiseta, sin embargo, su barba es perfecta. Cualquiera que se deje barba durante 2 o 3 semanas sabe que cada vez está más fea, que salen pelos por muchos sitios, que si no se lava o peina acaba siendo un matojo de pelos, pero ellos no, ellos son como ellas, el mundo se muere pero su barba siempre está impoluta. Vemos como los negros suele llevar una perilla casi perfecta, hasta parecen italianos, o esos blancos duros que llevan barba de 3 o 4 días (como yo XD) durante toda la película, aunque lleven perdidos en el desierto unas 2 semanas. Así que tenemos un caso de barba impoluta pase lo que pase, eso sería la ruina de Gillette o Wilkinsword (clin flash clis).

Conclusión: Mi barba es como mi ropa, siempre llevo la misma durante toda la película.

Podría seguir hablando de este tipo de cosas, pero creo que ya se haría un poco pesado y haría descender el nivel de esta entrada (que ya es bastante bajo). Así que esto es todo por hoy. Dejad vuestros comentarios, que yo escribo para que me lean y me critiquen, incluso tú Lorea, que eres la que más critica.

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4 comentarios en “Holocausto nuclear, Repsol y Margaret Astor.

  1. Se te olvidó citar algo más importante e incluso más sorprendente que las barbas y peinados perfectos. Los dientes!!!!
    Todos los protagonistas (los buenos) tienen unos dientes sanos y blancos.Los malotes en cambio no. O bien les faltan una o varias piezas o los tienen amarillentos tirando a marron.
    Conclusión: como bien dijiste esta mañana, “en un holocausto nuclear sobrevivirían las cucarachas y los dentistas”. Y las reservas de “clisident” serían interminables, como las de gasolina.

  2. Lo de los dientes también es un saqueo de CineCutre, por eso pasé de decirlo jajaja.

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